#221 Cefalohematoma: ¿Cómo se produce y evoluciona?
- Neuro Neo
- hace 7 días
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¡Hola todos!
A propósito de un paciente que evaluamos recientemente, dedicaremos esta entrada a una de las lesiones más frecuentes secundarias a trauma obstétrico: el cefalohematoma.
Los cefalohematomas son lesiones comunes que pueden afectar entre 0.2 a 3% de los neonatos normales. La mayoría de cefalohematomas se localizan en la región parietal y se caracterizan por no atravesar las suturas. El mecanismo por el cual ocurren los cefalohematomas se desconoce, se cree que son secundarios a una compresión intensa y repetida del cráneo por los huesos pélvicos en cada contracción. Estas contracciones repetidas desgarrarían las venas diploicas con extensión de la sangre hacia el espacio subperióstico (Figura 1).

Existen algunos factores de riesgo bien reconocidos como la labor prolongada, la macrosomía, la presencia de contracciones débiles e inefectivas, el sexo masculino, madre primigesta, presentaciones o posiciones fetales anormales, el uso de vácuum o fórceps para asistir una labor de parto, la desproporción céfalopélvica y el embarazo múltiple.
Presentación
Es probable que todos hayamos evaluado un bebé con cefalohematoma y por tanto reconocemos que esta tumoración craneal tiene generalmente ubicación parietal, suele ser unilateral y aumenta de tamaño en las primeras 48 horas de vida, hasta convertirse en una masa firme y definida cuyos bordes pueden ser palpados sin dificultad. El paciente puede encontrarse asintomático, pero ocasionalmente presentará signos de dolor, ictericia, anemia y en los raros casos en que se haya realizado una punción, pueden aparecer fiebre y signos de sepsis como consecuencia de osteomielitis localizada.
Si los cefalohematomas son contiguos y de gran volumen pueden dar la impresión de tratarse de una sola colección y confundirse con un hematoma subgaleal.
Evolución
Cuando ocurre un cefalohematoma, la sangre coagulada demora semanas en ser reabsorbida y esto nos permite diferenciarlo del caput sucedáneo que se resuelve en pocos días. Es posible que la tumoración se pueda palpar durante semanas, pero por su curso siempre favorable la mayoría de pediatras recomienda la observación de estas lesiones (Figura 2).

Si la sangre coleccionada es de gran volumen, no será reabsorbida y el cefalohematoma se osificará. La capa más externa del periostio, llamada capa fibrosa, está constituida por fibroblastos y fibras de colágeno, y es responsable de la estabilización del hematoma. La capa más interna, o cambium, es rica en células progenitoras que se diferenciarán más adelante en condrocitos y osteoblastos y permitirán la mineralización ósea local (Figura 3).

Cuando el cefalohematoma toma gran tamaño, se inicia el proceso de osificación (no de "calcificación"). En el estudio de Ücer que siguió 94 pacientes con cefalohematomas de gran volumen, se encontró que sólo aquellos con un diámetro transverso mayor a 5 cm se osificaban.
Es frecuente que todo el proceso (coágulo y osificación) se reabsorba completamente de manera que el cráneo recupere su forma al final del primer año de vida (Figura 4).

Manejo
Dado que la gran mayoría de pacientes tendrán una evolución favorable sin intervención, sigue siendo controversial la decisión de punzar un cefalohematoma. Blanc (Eur J Pediatr, 2020) evaluó un grupo de neonatos con cefalohematomas de gran volumen donde se practicó drenaje. Se trataba de lesiones donde la resolución espontánea no era esperable, por su carácter "unilateral, persistente y poco estético". A estos bebés se les practicó una punción para drenaje entre el día 15 y 30 de vida, bajo anestesia local, con resultados favorables. Por el momento, la punción rutinaria de estas colecciones no está recomendada.
La serie de casos de Ûcer está en versión completa en este enlace:
Puedes leer el reporte de casos de Blanc aquí:
El artículo de Xin sobre el rol del periostio en la osificación lo puedes leer aquí:




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